Digamos que de todas las cosas que he reciclado hasta ahora, la mejor para inaugurar nuestra revista creo que es a la que más cariño tengo, no por el valor económico por ser una antigüedad pero sí por el sentimental.
Esta cantarera estaba dentro del ajuar de mi abuela, en aquel entonces era algo típico, ya que no había agua corriente en las casas y en los cántaros guardaban las reservas que podían.
Lo primero que hice fue lijarla bien, echarle un producto para evitar la carcoma y luego la teñí de verde. Después de darle una buena capa de tapaporos la volví a lijar y entonces es cuando le añadí los motivos decorativos que ahora tiene. Los cantaros pensé restaurarlos con una buena capa de cera después de lijarlos, pero lo cierto es que así tienen un toque más antiguo.
Todos los motivos están pintados con pajarita, que es un tipo de pintura acrílica parecida a la témpera pero con látex y con pincel, incluso las cenefas de las patas, con mucha paciencia, eso sí. Después la barnicé con barniz cristal y lo cierto es que estoy muy orgullosa de mi trabajo, sobre todo por el poder conservar algo que hace tantos años perteneció a mi abuela.
Etiquetas: CANTARERA
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Eso, amiga, más que una cantarera es un portaglúteos...En la foto se ven tres "cachas", y no tres cántaros
Anónimo dijo...
23 de marzo de 2009 a las 22:03
Mi querido anónimo, tienes toda la razón del mundo, aunque a veces apoye mi trasero en la cantarera tres ya son muchos.
Le diré al editor que haga el favor de cambiar las fotos porque gracias a ti me he dado cuenta de que ha puesto dos veces la misma.
Un beso muy grande.
Anónimo dijo...
25 de marzo de 2009 a las 15:08